Se trata de un imaginario municipio guatemalteco, muy similar a muchos que realmente existen.
Posee algunos sitios de interés arqueológico. Por la tradición que se ha heredado de generación en generación, actualmente existen pequeñas comunidades que se dedican a elaborar artesanías como telas, figuras y artefactos de barro, pulseras y collares de jade, diferentes artículos en derivados de hoja de palma, sillas, mesas, hamacas, etc.
En los alrededores hay lugares muy bonitos, entre ellos un río caudaloso que tiene partes con remansos grandes y bonitas playas, otras partes con corrientes rápidas y retadoras y además preciosas caidas de agua. Al final de río se encuentra una laguneta en donde abunda la fauna. Se pueden apreciar peces de diferentes variedades, muchos de especies comestibles, además hay diversidad de aves, mamíferos y reptiles.
Lamentablemente las principales urbes de esta comunidad están aisladas. Los accesos disponibles son de terracería en regular estado durante el verano y muchas veces intransitables en el invierno.
Los pobladores se dedican a actividades agrícolas, trabajando en grandes fincas y atendiendo pequeñas parcelas en donde siembran cultivos de subsistencia, que por el desgaste de la tierra y por no existir acceso a tecnología o conocimientos agrícolas adecuados, los rendimientos de dichos cultivos decrecen con cada cosecha, sumiendo a los propietarios en la ruina económica.
Hay muchas enfermedades y quienes más se ven afectados son los niños y las mujeres en estado de gravidez. El consultor de salud pública visita cada caserío una vez cada dos meses y muchas veces debe retirarse sin atender a todos los que le necesitan porque los recursos disponibles son insuficientes. Parte del problema de salubridad se basa en la misma falta de información y educación entre los pobladores, ya que se nota la existencia de basureros clandestinos por todas partes, no existen controles sobre focos de contaminación de afluentes y ríos. La gente está acostumbrada a lavar su ropa, tirar la basura, defecar, y obtener agua para irrigar sus cosechas e incluso para su propio consumo, de los mismos afluentes y ríos del sector.
Mucha gente ha ofrecido ayudar a la comunidad. Especialmente los políticos en épocas de campaña electoral. Nadie ha vuelto con ayuda, ni siquiera a cambio de los votos.
La población en general sabe que poseen una gran riqueza en bruto, por explotar. No desean que se les dé limosnas; desean que se les oriente y que se les permita crear riqueza para ellos mismos. Que se les preste la asesoría que sea necesaria para garantizar la continuidad y éxito de los proyectos que puedan ejecutarse en su jurisdicción. Están dispuestos a cooperar de la forma que sea necesario hacerlo, pues saben que la pobreza que les azota no puede llevarles a una situación mucho peor que la que actualmente viven. Están dispuestos a capacitarse, a tecnificarse, a enfrentar cambios, a luchar por un mejor futuro para ellos y sus descendientes.
No están buscando a un héroe, anhelan a un visionario...
En la siguiente entrada conoceremos al visionario y sus acciones.
martes, 21 de julio de 2009
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