lunes, 30 de marzo de 2009

PPP

Se define "PPP" o "P3" como "Proyectos Público-Privados". La utilización más común del concepto se da cuando una entidad de capital privado es contratada por el sector público para desarrollar, mantener y/o administrar un proyecto público.

En este caso se necesita de una inversionista privado quien, con capital propio o apalancándose, estudia, diseña, construye, equipa y habilita lo que el Estado le ha pedido. Cobra por todos esos pasos y normalmente se debe ceñir a supervisiones de calidad, cumplir con estándares definidos, proveer características muy puntuales, etc. El trabajo terminado es entregado al Estado y, a lo sumo, se mantiene un compromiso o contrato de mantenimiento de instalaciones.

Otra aplicación para los P3 son el caso inverso. Es menos común pero sus resultados son sensiblemente más notables. Se trata de que es El Estado quien asume la totalidad de los gastos necesarios para llevar a cabo la obra en cuestión. La iniciativa privada aporta su experiencia y su calidad ejecutando los recursos económicos que se ponen a su disposición para finalizar la obra. Normalmente deben actuar varias entidades privadas en el proceso. Una se encarga de los estudios, otra de los diseños, otra más de la construcción civil, además debe haber otra empresa que equipe técnicamente y otra más que equipe funcionalmente, se involucran empresas de transporte, seguridad, aseguradoras, afianzadoras, etc. en el proceso.

Al final se cuenta con una obra terminada y lista para operar. De nuevo se acude al empresario experto en administrar este tipo de obras y se le contrata para el efecto. Esa empresa se auxilia en otras empresas paralelas para su adecuado funcionamiento.

El Estado, como parte interesada en el proceso, facilita las condiciones para que dicha empresa prospere en el tiempo y cumpla con el cometido originalmente propuesto.

Aplicado a un ejemplo real: Si se trata de un hospital, se estudia su factibilidad desde todos los ángulos que esta práctica recomienda para el tipo de obra. Se diseña, construye, equipa y finaliza la obra. Luego se entrega a un empresario que administrará adecuadamente dicho nosocomio y finalmente se le permite funcionar.

El Estado tiene un riesgo muy alto que es amortiguado por la seriedad y profesionalismo de quienes realizaron los estudios iniciales. Ese riesgo disminuye con un buen ejecutor de obra, con un contratista de equipo profesional y con un administrador de alta y reconocida calidad. Además el Estado puede garantizar que el hospital será financieramente sostenible, pues puede proveer de flujo y liquidez al proporcionar a los enfermos que utilizarán ese centro asistencial, pagándo por supuesto por los servicios prestados.

Sin embargo, ¿qué interés puede tener un administrador en mantener una obra de este tipo sin que surja la tentación de corromperse, sobrevalorar, fingir contratos o incluso gastos? Ese es el detalle. Se propone que el Administrador sea a la vez un deudor del Estado hasta por el monto que haya costado la obra más condiciones financieras blandas. Se estructura un plan de pago que al culminar libere al Administrador de su función y le convierta en propietario del bien. Justa recompensa a un trabajo bien realizado en el transcurrir del tiempo.

Mientras se llega a ese punto el Estado interviene con condiciones atípicas a su conveniencia, sin que dichas condiciones pongan en peligro su propia fuente de pago. Esas condiciones pueden ser, por citar ejemplos, un porcentaje mínimo de personal femenino o discapacitado, una cobertura a personas de escasos recursos como un programa de Responsabilidad Social Empresarial, impulso de proyectos educativos o preventivos dentro del mismo ente empresarial. Centros de Capacitación obligatorios para las actividades de la empresa en sus plazas de más susceptibilidad a rotación o a expansión, etc. Ninguna de estas medidas deben afectar el funcionamiento de la empresa en términos de retorno pero pueden institucionalizarse al cabo del tiempo por condiciones expresas del "dueño original del dinero".

La operación del centro deberá entonces contemplar dentro de su flujo mensual el pago de la obligación adquirida cpon el Gobierno en la figura de una "cuota", y el resto de ingresos se manejarán como cualquier empresa lo haría, creando reservas y repartiendo utilidades.

Ese es el model de PPP que puede ser funcional en países como el nuestro, muy necesitados de inversión y de moderación en le gasto público. El esquema resuelve dos problemas: estimula esa inversión, incluso siendo la misma originada con recursos tributados, y satisface las necesidades de la población.

Hay otros estímulos: provee de caudal político para quien impulse esas obras, evita defraudación o evasión fiscal por poseer en la planilla contralora de la empresa a un representante del mismo estado.

Espero ampliar este concepto y exponer más ejemplos en la próxima oportunidad.

domingo, 29 de marzo de 2009

El Estado y Los Tributos

¿Para qué se usan nuestros impuestos? Independientemente de que lo aprobemos o no, ¿en qué realmente se usan? No tengo números, pero sé que un alto porcentaje es aplicado en lo que llama "gasto público", o sea, en pagar sueldos, salarios, asignaciones por contratos, pagos de servicios, etc., o sea en puro funcionamiento de lo que actualmente existe en la estructura de nuestro Gobierno. Lo que va quedando se aplica a "inversión social", que significa más gasto, pero ahora en compra de vehículos, edificación de escuelas, centros de salud, carreteras, puentes, etc. y en el mantenimiento de la infraestructura existente. Lo anterior aplica para los tres poderes del Estado.

Los medios de comunicación social juegan un papel muy importante en nuestra sociedad manteniéndonos informados sobre los acontecimientos diarios. No se trata sólo de noticias, se trata de historias, de formación de opiniones y de seguimiento a casos concretos. A veces podemos caer en el apasionado error de sesgarnos ante noticias amarillistas pero en eso consiste precisamente la formación del criterio y el uso de nuestra libertad.

Hemos descubierto con mucha frecuencia que nuestros impuestos se utilizan mal. Nuestro dinero se gasta en destinos que no nos satisfacen. Por ejemplo, la mayoría de ciudadanos creemos que la seguridad es un factor de primer orden de importancia y vemos que el presupuesto se ordena y dirige en los programas de cohesión social. Es más, recientemente hemos visto que el presupuesto del Ministerio de Gobernación ha cedido recursos a este programa.

No se trata de compartir o rechazar lo que Cohesión Social hace. Eso es otro tema. Se trata de que en este preciso momento es cuando menos se debiera debilitar la estructura de seguridad del estado y que es responsable de protegernos y de evitar que seamos víctimas de los delincuentes que nos mantienen en jaque. Que nos distraen de nuestras actividades productivas, atentando entonces en cada hecho de violencia a todos los ciudadanos guatemaltecos.

¿Quien debería fiscalizar para que los recursos se gasten (eso es inevitable) pero bien gastados? Respuesta: El Congreso. Ufff. Otro problema. Los diputados que sí hacen alguna labor de fiscalización se concentran en los gastos o no inversiones de su propio interés. Nunca nos presentan la película completa, solo los pedacitos que a ellos les interesa que conozcamos. Hay otro diputados que se dedican a crear cortinas de humo para desviar nuestra atención de lo que los primeros hacen. Por último están los que no hacen absolutamente nada. Los que no conocemos ni siquiera de nombre y que no hacen más que levantar o no su mano de acuerdo a lo que les indique su jefe de bancada.

Finalmente, es ineludible tributar. Nos guste o no, debemos pagar impuestos. Es la ley y así es como funciona nuestra sociedad. Por otro lado nos molesta la forma en que esos recursos son utilizados. Nos sentimos impotentes ante estas situaciones y deseamos hacer algo para cambiarlas. ¿Pero qué?

¿Qué tal si encontramos una forma de que esos recursos se utilicen de forma diferente? Imaginemos por un momento que hay una forma de canalizar un alto porcentaje de la plata de la que somos privados día a día, mes a mes, pero que es aplicada en destinos que al final pruduzcan RIQUEZA para muchos. Definiendo riqueza como fuentes de empleo bien remunerado, acceso a educación y a capacitación para ejercer en trabajos con mejor remuneración constantemente, acceso a salud de calidad, sin largas colas sin malos tratos y sin malas condiciones de atención.

¿Cree usted que esto es posible? ¿No? Pues siga mi blog. Puede llevarse una sorpresa...

sábado, 28 de marzo de 2009

Satanización de algunas herramientas

En nuestro medio somos muy susceptibles a "satanizar" cualquier cosa debido a que a alguien le sucedió algo con esa cosa. Es común escuchar comentarios como "No utilices el servicio de transporte público porque es altamente probable que allí te maten". Quizá es cierto considerando nuestra realidad actual, pero falaz en un sentido generalizado de causas de muerte violenta en nuestro país. Si decidimos utilizar este servicio, lo más probable es que no pase nada pero que nos llevemos una experiencia estresante durante el recorrido, ya que la psicosis es generalizada en ese medio de transporte.
Otro ejemplo, "El Político". Ser político es sinónimo de ser corrupto, pícaro, ladrón, ventajoso, sagaz, marrullero, etc. Prefiero que me insulten de otro modo, pero no me digan que parezco político (...). La realidad es que necesitamos a los políticos. Que muchos de ellos estén clasificados por la sociedad como pícaros, desleales, vendepatrias y quien sabe cuántas otras calificaciones negativas, no significa que el concepto de Política y en sí El Político sean cosas negativas. Necesitamos a los políticos, por supuesto necesitamos a los responsables, a los comprometidos, a los inteligentes y bien intencionados, a los preparados y a los intachables. Son muy escasos y quizá por eso percibimos que no existen. Sin embargo los necesitamos para que en conjunto trabajen haciendo gobierno. Para que por medio de procesos genuinos seamos representados por ellos, de manera que las decisiones que ellos toman las aceptemos como nuestras y así mismo aceptemos la responsabilidad de encarar las consecuencias de esas decisiones. La política es buena en concepto, sin embargo sigo considerando un insulto que alguien me llame "político".
Me quiero referir a la satanización de dos herramientas específicas: las ONG's (Organizaciones No Gubernamentales) y los Fideicomisos.
En el primer caso se trata de entidades que realizan funciones que competen al Estado pero sin tener relación o ser parte del mismo. Existen y operan y de muchas maneras sirven a su función. Son rechazadas popularmente porque nos hemos enterado que algunas de ellas han servido para desfalcar nuestro dinero. Me refiero al dinero que como tributarios hemos sido obligados a entregar a nuestro Gobierno y ha desaparecido dolosamente en manos de algunas de esas entidades.
Lo innegable es que cualquier filántropo, mecenas o dadivoso personaje de cualquier parte del mundo puede decidir que desea gastar su plata en beneficio de personas, sectores, comunidades, etnias, etc. en nuestro país, y que desea hacerlo por medio de inversión en cosas que usualmente hace (o debería hacer) el Gobierno pero que no desea que el Gobierno toque su plata. En ese caso, la solución podría ser la creación de una ONG.
Este ente puede convertirse en un efectivo auxiliar para la ejecución de los deseos del proveedor de recursos en beneficio de los individuos o grupo que se desea afectar positivamente. Con reglamentación y fiscalización adecuada pueden protegerse los intereses de los interesados y la historia puede tener un final feliz. Feliz al extremo que hasta el mismo Gobierno se beneficia de su existencia, pues le beneficia que alguien más haga lo que él mismo debe hacer y sin casi ningún costo. Digo casi porque en casi todos los casos se hacen arreglos de exoneraciones fiscales y esto puede considerarse como una "pérdida razonable" para el Gobierno.
Hablemos de los Fideicomisos. Es otra figura que causa temor escuchar. La mayoría de ciudadanos comunes y corrientes percibimos que un Fideicomiso es una entidad que tiene acceso a toneladas de plata, generalmente del Estado (o sea nuestro) pero casi nunca se sabe porqué o para qué. Lo que sí se sabe es que cuando un Fideicomiso "truena" (quiebra, se descapitaliza, pierde liquidez) van a haber consecuencias graves para un montón de gente. Las causas de que "truene" casi siempre se relacionan con saqueos, malos manejos, autorizaciones de movimientos de plata malintencionados o cualquier otra razón que involucre a una o varias personas que quieren aprovecharse de ese montón de plata nuestra que está junta en un lugar y legalmente a disposición de ellos.
La realidad es que un Fideicomiso no es más que una figura comercial y legal que involucra a alguien que aporta bienes (fideicomitente) para que con esos bienes alguien (Fiduciario) realice una tarea y que los frutos de esa tarea, incluyendo o no los bienes aportados, sean gozados por un beneficiario (fideicomisario) que puede ser el mismo fideicomitente. Lo anterior queda sujeto a otro detalle. Quien administra esos bienes para lograr el objetivo debe ser una institución bancaria o en su defecto otra institución financiera regulada previa autorización de la Junta Monetaria para realizar esa función específica.
Al igual que en el caso de las ONG's, un Fideicomiso cumple la función de ejecutar actos o de acatar órdenes o instrucciones de una o varias personas naturales o jurídicas en favor de una o varias personas naturales o jurídicas y con la participación ejecutora de un Banco. Una forma de garantizar que las cosas que se desea que sean hechas, pues se hagan bien, ya que el Banco cobra por mantener, administrar y cumplir lo que se ha "ordenado" por el mismo fideicomiso.
Es una figura supervisable y fiscalizable por los interesados y luego de cumplir su cometido, sencillamente desaparecen. Pueden servir para infinidad de propósitos, desde garantizar los estudios de nuestros hijos, hasta sobregarantizar un crédito bancario (dos de los usos más comunes en Guatemala, por cierto).
El primer paso para entender que el Estado sí puede ser creador de riqueza para sus habitantes (todos ellos sin excepción ni discriminación) es romper paradigmas. Rompamos el paradigma de la satanización que hacemos de figuras que son buenas. Comprometámonos a ejercitar nuestro criterio investigando todo lo que nos resulte no familiar, rechazando estigmas sociales y rechazando amarillismo periodístico. Seamos formadores de nuestro propio criterio, buenos para escuchar opiniones pero mejores para formar criterios y razonamientos.
Hasta pronto.

viernes, 27 de marzo de 2009

¡¡¡Génesis!!!

Debo confesar que esta es mi primer experiencia en publicación de ideas por medio de un Blog. Últimamente he seguido otros sitios similares y he llegado a la conclusión de que es el medio ideal para expresarse libremente. Eso es lo que en principio busco. Libertad de expresarme y de enriquecerme con los comentarios de quienes quieran expresarse.


En cada publicación quiero enfocarme en dos objetivos medulares: uno, expresarme amplia y libremente sobre mi idea de que sí es posible que "El Estado" y "La Generación de Riqueza y Bienestar" puedan ser conceptos compatibles. Yo lo creo y quiero exponer mis razones. Dos, lograr que quienes visiten y lean mis publicaciones se sientan motivados a dejar sus comentarios y enriquecer esa idea. No espero que todos los comentarios sean a favor de mis propuestas, solo espero que sean enriquecedores.


Mi actual concepción de "Estado" se relaciona a ideas como gasto, corrupción, derroche y desperdicio y mi actual concepción de "Riqueza y Bienestar" la asocio a ideas como esfuerzo, riesgo, trabajo y generación. Si usted comparte más o menos estos criterios estará de acuerdo con que encajar estos conceptos tan antagónicos en una misma frase y que la sensación de la frase sea satisfactoria es prácticamente una utopía. Mi principal objetivo es romper ese paradigma.


No pretendo "enseñar" o "doctrinar", ni siquiera "orientar" o "inducir" pero sí quiero demostrar con argumentos lógicos que la voluntad de los agentes que participen en el proceso puede hacer que exista esta "amalgama increíble". Sencillamente anhelo una mejor Guatemala para mis hijos y nietos. En mi corazón libertario palpita la necesidad de hacer cosas (lo que sea necesario) que satisfagan mis necesidades y placeres sin violentar los derechos de nadie; en mi mente empresarial surgen sueños y proyectos para obtener riqueza y bienestar impulsados por esfuerzo y trabajo honrado; pero también en mi subconsciente socialista deseo ver a mis semejantes felices y satisfechos con lo que tienen y esforzándose por tener más y con oportunidades reales existentes para conseguir ese fin, oportunidades que por supuesto no involucren al "Estado Benefactor" o "Estado Intervencionista", como sea, el ente gubernamental que arbitrariamente, o sea a mis costillas, "mejora" la vida de los demás.


Así inicio este largo camino. Sé que es muy largo y que está saturado de obstáculos tan difíciles de superar que pueden desanimar a cualquiera, pero también confío en que el concepto básico que tengo es correcto y que la compañía de muchas personas que busquen lo que yo busco hará que el camino sea cada vez menos difícil de recorrer y más atractivo encontrar el premio que nos espera en la meta.


Ojalá usted sea esa compañía que necesito.


Luis.