En nuestro medio somos muy susceptibles a "satanizar" cualquier cosa debido a que a alguien le sucedió algo con esa cosa. Es común escuchar comentarios como "No utilices el servicio de transporte público porque es altamente probable que allí te maten". Quizá es cierto considerando nuestra realidad actual, pero falaz en un sentido generalizado de causas de muerte violenta en nuestro país. Si decidimos utilizar este servicio, lo más probable es que no pase nada pero que nos llevemos una experiencia estresante durante el recorrido, ya que la psicosis es generalizada en ese medio de transporte.
Otro ejemplo, "El Político". Ser político es sinónimo de ser corrupto, pícaro, ladrón, ventajoso, sagaz, marrullero, etc. Prefiero que me insulten de otro modo, pero no me digan que parezco político (...). La realidad es que necesitamos a los políticos. Que muchos de ellos estén clasificados por la sociedad como pícaros, desleales, vendepatrias y quien sabe cuántas otras calificaciones negativas, no significa que el concepto de Política y en sí El Político sean cosas negativas. Necesitamos a los políticos, por supuesto necesitamos a los responsables, a los comprometidos, a los inteligentes y bien intencionados, a los preparados y a los intachables. Son muy escasos y quizá por eso percibimos que no existen. Sin embargo los necesitamos para que en conjunto trabajen haciendo gobierno. Para que por medio de procesos genuinos seamos representados por ellos, de manera que las decisiones que ellos toman las aceptemos como nuestras y así mismo aceptemos la responsabilidad de encarar las consecuencias de esas decisiones. La política es buena en concepto, sin embargo sigo considerando un insulto que alguien me llame "político".
Me quiero referir a la satanización de dos herramientas específicas: las ONG's (Organizaciones No Gubernamentales) y los Fideicomisos.
En el primer caso se trata de entidades que realizan funciones que competen al Estado pero sin tener relación o ser parte del mismo. Existen y operan y de muchas maneras sirven a su función. Son rechazadas popularmente porque nos hemos enterado que algunas de ellas han servido para desfalcar nuestro dinero. Me refiero al dinero que como tributarios hemos sido obligados a entregar a nuestro Gobierno y ha desaparecido dolosamente en manos de algunas de esas entidades.
Lo innegable es que cualquier filántropo, mecenas o dadivoso personaje de cualquier parte del mundo puede decidir que desea gastar su plata en beneficio de personas, sectores, comunidades, etnias, etc. en nuestro país, y que desea hacerlo por medio de inversión en cosas que usualmente hace (o debería hacer) el Gobierno pero que no desea que el Gobierno toque su plata. En ese caso, la solución podría ser la creación de una ONG.
Este ente puede convertirse en un efectivo auxiliar para la ejecución de los deseos del proveedor de recursos en beneficio de los individuos o grupo que se desea afectar positivamente. Con reglamentación y fiscalización adecuada pueden protegerse los intereses de los interesados y la historia puede tener un final feliz. Feliz al extremo que hasta el mismo Gobierno se beneficia de su existencia, pues le beneficia que alguien más haga lo que él mismo debe hacer y sin casi ningún costo. Digo casi porque en casi todos los casos se hacen arreglos de exoneraciones fiscales y esto puede considerarse como una "pérdida razonable" para el Gobierno.
Hablemos de los Fideicomisos. Es otra figura que causa temor escuchar. La mayoría de ciudadanos comunes y corrientes percibimos que un Fideicomiso es una entidad que tiene acceso a toneladas de plata, generalmente del Estado (o sea nuestro) pero casi nunca se sabe porqué o para qué. Lo que sí se sabe es que cuando un Fideicomiso "truena" (quiebra, se descapitaliza, pierde liquidez) van a haber consecuencias graves para un montón de gente. Las causas de que "truene" casi siempre se relacionan con saqueos, malos manejos, autorizaciones de movimientos de plata malintencionados o cualquier otra razón que involucre a una o varias personas que quieren aprovecharse de ese montón de plata nuestra que está junta en un lugar y legalmente a disposición de ellos.
La realidad es que un Fideicomiso no es más que una figura comercial y legal que involucra a alguien que aporta bienes (fideicomitente) para que con esos bienes alguien (Fiduciario) realice una tarea y que los frutos de esa tarea, incluyendo o no los bienes aportados, sean gozados por un beneficiario (fideicomisario) que puede ser el mismo fideicomitente. Lo anterior queda sujeto a otro detalle. Quien administra esos bienes para lograr el objetivo debe ser una institución bancaria o en su defecto otra institución financiera regulada previa autorización de la Junta Monetaria para realizar esa función específica.
Al igual que en el caso de las ONG's, un Fideicomiso cumple la función de ejecutar actos o de acatar órdenes o instrucciones de una o varias personas naturales o jurídicas en favor de una o varias personas naturales o jurídicas y con la participación ejecutora de un Banco. Una forma de garantizar que las cosas que se desea que sean hechas, pues se hagan bien, ya que el Banco cobra por mantener, administrar y cumplir lo que se ha "ordenado" por el mismo fideicomiso.
Es una figura supervisable y fiscalizable por los interesados y luego de cumplir su cometido, sencillamente desaparecen. Pueden servir para infinidad de propósitos, desde garantizar los estudios de nuestros hijos, hasta sobregarantizar un crédito bancario (dos de los usos más comunes en Guatemala, por cierto).
El primer paso para entender que el Estado sí puede ser creador de riqueza para sus habitantes (todos ellos sin excepción ni discriminación) es romper paradigmas. Rompamos el paradigma de la satanización que hacemos de figuras que son buenas. Comprometámonos a ejercitar nuestro criterio investigando todo lo que nos resulte no familiar, rechazando estigmas sociales y rechazando amarillismo periodístico. Seamos formadores de nuestro propio criterio, buenos para escuchar opiniones pero mejores para formar criterios y razonamientos.
Hasta pronto.

wow... me impresionaa joven.. es todo lo de mi clase de derechoo.. haha.. buenoo.. hablaa de que nosotros como guatemaltecos siempre nos dejamos llevar por lo que dice la demas gente.. o sea si sabemos q algo es maloo nos quedamos cn q esoo es maloo y no llegamos a comprobarloo para formar nuestro propio criterio u opinion.. habla tambien de que ser politico es lo peor.. porque realemtne es esa la imagen que muchos guatemaltecos tienen. y del fideicomisoo .. o sea lo que la gente paga.. y quizas hasta otros mas listos se quedan con nuestro dineroo.
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