Debemos reconocer que Guatemala no posee servicios de salud que garanticen al menos la atención curativa de enfermedades o accidentes de sus pobladores.
La Constitución Política de la Republica establece que la salud es un derecho de todos los ciudadanos guatemaltecos.
Recientemente hemos sido azotados por la llamada "epidemia" de la gripe A, influenza porcina, virus H1N1 o sinónimos del mismo mal. Al investigar superficialmente me he convencido que esta enfermedad se puede describir como una "gripona", una gripe superlativa que tiene sintomas específicos y que sin el respectivo tratamiento y cuidado puede ocasionar la muerte del paciente.
Por supuesto que un paciente detectado a tiempo, con el cuidado y tratamiento del caso, la va a pasar muy mal con los síntomas pero dificilmente se muere. Sin embargo hay muertos.
Si no contamos con infraestructura en salud que nos permita atender preventivamente enfermedades como la descrita u otros males de temporada, el resultado es siempre el mismo: campañas de atención a afectados de X o Y enfermedad (cólera, dengue, paludismo, rabia, etc.) en donde los impuestos que pagamos se desvanecen curando o tratando de curar a los afectados, pero inevitablemente, al final del día un recuento de víctimas mortales de dichos males.
Parece irremediable. A veces pienso que es hasta "conveniente" para algunas personas o empresas que este ciclo se repita una y otra vez. Formar parte del ciclo puede innegablemente ser "productivo". Pero no voy a entrar en señalamientos éticos o políticos...
Si el Estado no puede soportar la administración de una red integrada de salud, entonces lo correcto es delegar esa función en empresarios que estén dispuestos a arriesgar pero además que persigan rentar de esa actividad.
Disponer de los recursos para implementar un hospital, dos sanatorios, diez centros de salud, y cincuenta centros de atención médica por municipio, en la figura de una red estratégicamente creada y organizada, con estructuras de dependencia y canales expeditos de comunicación, puede ser la solución a las necesidades de salud de una comunidad.
El Estado puede financiar la creación de la red, desde la infraestructura hasta el equipamiento y parte de la operación. Esto le da el derecho de exigir servicio de calidad a todo ciudadano que lo requiera pero también le obliga a pagar (a la red de salud municipal) por los servicios prestados.
Parte del dinero que esa red cobre se dirige a la Municipalidad, quienes a su vez lo canalizan es gasto específico, por ejemplo, en campañas de prevención o en jornadas de vacunación.
Al final se trata de crear un esquema en el que gane el empresario que presta un buen servicio, cobrando lo que justamente corresponde; el usuario recibiendo un servicio digno de curación y atención preventiva, además de ser objeto de campañas de educación y similares que le alejen del riesgo de enfermar; el gobierno municipal, al cumplir con sus vecinos y obtener recursos económicos adicionales, el gobierno central al invertir en un factor básico para la población con la certeza del retorno de dicha inversión.
Todos ganan. Todos ganamos. El esquema ideal.
lunes, 29 de junio de 2009
sábado, 27 de junio de 2009
Retomando...
He sido verdaderamente irresponsable. Mi carga de trabajo me hizo apartarme de mi compromiso de documentar mi teoría. Voy a corregir el curso pero también a cambiar la metodología. Voy a iniciar una serie de entradas cortas con información concreta.
Espero que poco a poco pueda terminar de documentar esa iniciativa y que esto sea la base que culmine con ver ejecutándose proyectos a los que me he referido.
A ver que pasa.
Espero que poco a poco pueda terminar de documentar esa iniciativa y que esto sea la base que culmine con ver ejecutándose proyectos a los que me he referido.
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